La Organización de la Alimentación de los Paraquarios
Alrededor del 1610 llegaron las primeras
misiones hacia la Provincia Jesuítica del Paraguay. La labor de los
Padres en lo que se refiere al tema de la alimentación no consistió en
imponerles prácticas extrañas. Más bien, buscaron sedentarizar definitivamente a
las comunidades indígenas. Para ello organizaron una estrategia de mejor
producción de alimentos, que con los años fue fundamental para el proceso
reduccional.
En Loreto y San Ignacio, los padres
introdujeron vacas, ovejas, cabras. El incremento del ganado fue excepcional y
dio lugar a la formación de estancias. Es así como la carne vacuna constituye un
alimento primordial en las reducciones, en tanto las cosechas no garantizaban un
abastecimiento seguro dado que estaban sujetas al flagelo de las langostas. Los
paraquarios, sumaban a su alimentación lo que cazaban y pescaban durante sus
días de descanso.
Otro
detalle importante es la escala que adquiere la producción de yerba mate,
en principio silvestre y paulatinamente cultivada. La mejora de la calidad hizo
posible su venta en el mercado a precios superiores, representando entre el 30 y
40% del valor total de la yerba mate producida en la región, compitiendo
fuertemente con los encomenderos de Asunción. La yerba no se exportaba en bruto,
sino que era previamente procesada según técnicas desarrolladas en las
reducciones y que se conservaron en la zona por mucho después de desaparecida la
Compañía de Jesús. (Jaume, et al 1989: 15-16)
Además de esto, son muchos los alimentos
que comienzan a difundirse con ellos: árboles frutales (cítricos, higueras,
ciruelo, nogales), trigo, verduras (los nativos utilizaban las hierbas solo con
fines medicinales, no las incluían en el preparado de comidas), cebolla, caña de
azúcar y derivados, mango (que es originario de la India), vacunos y sus
derivados lácteos (queso, leche, manteca), aves de corral (huevo), cerdos.
Solo imaginemos lo que habrá sido esa
mixtura de costumbres culinarias, como se fueron forjando comidas, cómo algunos
hábitos de unos son aceptados y los del otro son rechazados. Y es así como se va
creando y recreando el patrimonio que aún perdura. Gran parte de los platos
tradicionales que aún hoy persisten llevan en su esencia ese mestizaje:
español-indígena.
(Ver Chipa)
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