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Inmigración Limítrofe e Influencia Gastronómica
En estos últimos años aparece un nuevo
ingrediente, al cambiar radicalmente el tipo de inmigración. Los venidos desde
nuestros países limítrofes son quienes han reemplazado a aquellos primeros
inmigrantes. Los paraguayos históricamente se han ido instalando en las ciudades
de la costa del río Paraná, y generalmente se emplean como mano de obra en los
obrajes. Por otra parte, los brasileños son los responsables de la ocupación
espontánea de tierras fiscales en el Nordeste Misionero y en la costa del
Uruguay, desde la década de 1960. Éstos últimos se dedican mayoritariamente a la
agricultura. Y con esta nueva ola de inmigrantes se refuerzan hábitos de comidas
que nos mantienen ligados a estos países.
A partir de esto es que podemos subdividir
a la provincia en Regiones Gastronómicas, de acuerdo a la predominancia
que tenga de una u otra influencia. Es por ello que en las márgenes del Paraná
se mantienen las costumbres que nos unen con los paraguayos: el yopará, quibebe,
mbaipy, sopa paraguaya, la chipa etc. Porque, como bien lo expresa el paraguayo
José Heriberto Barboza: “Compartimos una misma realidad, con ideas, prácticas
y sabores que nos hermanan. Es que a uno y otro lado del río la mandioca crece y
alimenta igual” (El Territorio, 2005: 33).
Lo mismo se verifica del lado de la costa
del Uruguay, donde son moneda corrientes las feijoadas y el pirón. Debido
a ello, hablamos de comida regional, porque la comida trasciende las fronteras y
la compartimos con toda la región.
Una salvedad aparte merece la preservación
de las comidas paraguayas en el seno de su sociedad, y ello se debe a los años
que sus habitantes vivieron en dictadura, donde no contaban con productos
importados y tuvieron que darse maña con lo que producía el país. Y es así como
desarrollaron diversas recetas buscando alternativas para el consumo de los
alimentos que tenían a su alcance. Este hecho colaboró con la conservación de
muchas recetas tradicionales.
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