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Lo que nos queda hoy...
Jana Niskanen, descendiente de inmigrantes
afirma que “A pesar del esfuerzo las costumbres se van diluyendo en el
tiempo” (El Territorio 2005: 107) Y esto se verifica no sólo en el seno de
su familia, sino en toda nuestra sociedad misionera.
Sin embargo hay otras costumbres, que a
pesar del paso de los años aún perduran. Es por eso que a partir de todo el
entretejido histórico-cultural que se ha expuesto, se presentarán
aquellos alimentos y comidas que se reiteran a lo largo de la historia misionera
y que nos identifican como habitantes de esta provincia.
El lector ha de recordar que los primitivos
habitantes consumían los productos del medio casi directamente: sólo cocinaban
aquellas carnes y vegetales para poder ingerirlos. Es recién con la llegada de
los españoles y portugueses que aparece las recetas que hoy conocemos, con el
aporte del queso, leche, manteca, grasa y huevos. La incorporación de la sal
también es un hecho significativo, junto con variedad de otros condimentos como
el comino, cilantro, pimienta, cebollita de verdeo, orégano, que han pasado a
formar parte sustancial en la preparación de platos tradicionales. Y con razón
se afirma que nuestra alimentación no tiene su origen en lo que nutría a los
indios, es una adaptación de comidas europeas a los productos que se encontraban
en estas tierras. Comenzó con la colonización española y portuguesa y continuó
con el aporte de las diversas corrientes migratorias que conforman esta región.
(Fiaccadori, 1999: 3)
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